El eje de nuestra santificación

El trabajo profesional y los deberes ordinarios como lugar de encuentro con Dios

Para un cristiano de la calle, la santidad no es una meta reservada a unos pocos privilegiados que se retiran del mundo, sino una llamada universal que se libra en el tejido de la vida diaria. El eje sobre el que gira nuestra santificación es el trabajo profesional, las tareas del hogar y la convivencia ordinaria. El trabajo no es un castigo ni un simple medio para ganarse el pan; es la actividad que nos une a la obra creadora y redentora de Dios. Santificar el trabajo, santificarse en el trabajo y santificar a los demás con el trabajo constituye el trípode de una existencia plenamente coherente, capaz de transformar el taller, la oficina, la escuela o la cocina en un auténtico altar donde se ofrece una oración continua.


Algunas Ideas Clave


Propuesta práctica: "La Ofrenda de la Cotidianidad"

Esta semana convertiremos nuestra actividad ordinaria en el verdadero eje de nuestra vida espiritual a través de este triple entrenamiento de santidad:

El Triple Entrenamiento para Santificar la Vida Diaria

Une la tierra con el Cielo desde tu mesa de trabajo o tu hogar:

  • La ofrenda de obras de la mañana y el "clic" de empezar: No comiences la jornada laboral o doméstica como quien se lanza a una rutina vacía. Por la mañana, antes de encender el ordenador o coger las herramientas, detente diez segundos, ofrece el día al Señor y coloca un pequeño crucifijo o una imagen de la Virgen de forma discreta en tu lugar de trabajo. Que sea tu "faro" para recordar por Quién trabajas.
  • La hora de la puntualidad y el punto final (Vencer la pereza): Elige la tarea que te dé más pereza o que acostumbres a aplazar (procrastinar) de esta semana. Comiénzala exactamente a la hora prevista, sin excusas, y pon un cuidado extremo en rematarla bien, recogiendo los materiales o cerrando los detalles pendientes. Ofrece este esfuerzo de orden como un sacrificio oculto y silencioso.
  • El detalle de servicio al compañero o familiar: Durante las horas de más estrés de esta semana, rompe deliberadamente tu propio ritmo para tener un detalle de caridad profesional: ayuda a un compañero que va agobiado, escucha con paciencia a alguien que se queja, cede el protagonismo en un éxito compartido o haz una tarea pesada en casa que correspondería a otro. Convierte tu trabajo en servicio limpio.

Objetivo: Redescubrir que el camino de la santidad no pasa por encima de nuestras obligaciones humanas, sino precisamente a través de ellas, haciendo de cada oficio o profesión un camino abierto de contemplación y de amor.